O. Hombre 45 años.

Consulta por eyaculación precoz y estado persistente de ansiedad.

Tengo 45 años, quería contarles que sufro un problema de eyaculación precoz. Desde hace 3 años más o menos me propuse derrotarla.

Lógicamente, averigüé, leí mucho sobre el tema y finalmente concurrí a un médico urólogo; después de una breve entrevista me dio su diagnóstico. Es de origen psicológico, vamos a recetar unos fármacos para ayudar en principio y que luego los iría dejando de usar al reaprender y reprogramar mi disfunción, me indicó unos ejercicios para practicar en la intimidad, y me dijo que en unos meses lo superaría definitivamente.

Compulsión con el fármaco, todo ok; sin el fármaco, ahí estaba la EP.

El fármaco tenia que tomarlo el día de la relación sexual, justo 6 horas antes ... imaginen lo incómodo de la situación: agendar, 17.30 tomar medicamento, 23.30 tener sexo.

Seguí informándome, y me dije ya que es de origen psicológico, probemos con un médico psiquiatra especializado en sexualidad. Concurrí a uno, luego de cuidar elegir a uno con mucho prestigio.

Luego de una breve entrevista, escuché casi el mismo diagnostico del primero, con muy pequeñas diferencias, pero lo mismo.

Me recetó anti-depresivos, también para ayudar y que luego con los ejercicios, (los mismos de siempre) iba a ir superando este padecimiento, en este caso no me ayudó ni la medicación ni los ejercicios, ni el profesional ya que cada 15 días concurría a verlo y el tipo ni se acordaba quien era yo, ni para que iba a verlo, situación que me incomodaba mucho, explicarle para qué estaba yo delante de él, cada vez que concurría

Seguí mi búsqueda y di con un psicólogo especialista en temas de sexualidad, luego de una entrevista bastante más larga que las anteriores, sólo que con un lenguaje un poco distinto, no muy profesional, me comentó más o menos lo mismo que los anteriores, con la diferencia que no me recetó fármacos, me indicó “tener mucho sexo”, según él, uno de los problemas que tenía es que lo practicaba poco; entonces me indicó los ejercicios, pero no en la intimidad como los demás si no que me recomendó una señorita para tal efecto y que me iba a ir dando una serie de trucos para “enfriar” la zona y así ir mejorando mi perfomance ... muy divertido todo, pero después de un tiempo vi que tampoco me ayudaba para mi problema.

Ya desilusionado y casi resignado a quedarme con mi disfunción por siempre. Encontré a Verónica, me dije probemos, es el ultimo intento...

Fui a verla, y señores de ahí en adelante todo cambió, en principio me di cuenta que el problema es más amplio: es psicológico, corporal y espiritual.

Fuimos descubriendo que mi cuerpo había perdido la capacidad de “sentir placer” infinidad de bloqueos corporales no me dejan “sentir”, luego de unas pocas prácticas con Verónica, me siento renovado.

Espiritualmente reconfortado, veo todo con distinta perspectiva, interiormente me siento cada vez mejor, aun falta mucho camino por recorrer, pero ahora sé que este camino es el correcto.

No existe una cura mágica para mi disfunción, si mi cuerpo no puede “sentir” si no consigo paz y relajación interior, si no puedo superar mis bloqueos, si no sé donde está mi ser, donde está mi energía interior, si no aprendo reencontrarme con mi propio cuerpo.

Gracias, Verónica por haberte cruzado en mi camino, incluso aunque no llegue a superar mi problema definitivamente o me cueste muchísimo hacerlo, lo que vos estas haciendo por mí es algo revolucionario para mi “ser”, es como redescubrirme después de 45 años de vivir sin saber todo lo que hay en mi interior, nunca es tarde... pero cuánto tiempo me perdí de disfrutar de mi propio ser.

Gracias. O.

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